Por Luis Miguel Castilla.

Hay oportunidades que estamos dejando pasar por estar atrapados en una agenda política anacrónica. Dado el riesgo de estancamiento de la economía es clave encender nuevos motores que hoy están apagados o dominados por la informalidad. Es necesario asegurar el aprovechamiento sostenible de nuestros recursos naturales, sin embargo, esto significa cambiar el enfoque de política ambiental que tradicionalmente ha estado centrada en la conservación.

La sobrerregulación excesiva termina provocando mayor explotación ilegal en sectores como minería, sector forestal, pesca, etc. Además, es importante posicionar productos nacionales en segmentos de alto precio de mercado mundial con capacidad de hacerlos escalables para atender los mercados internacionales mas allá de los nichos de productos verdes. Por último, es crucial poner en valor el capital natural y los servicios ecosistémicos (o ambientales).

El potencial es enorme como lo demuestran las cadenas de valor más representativas en la Amazonía (la castaña en Madre Dios, el sacha inchi en San Martín, y el camu camu y aguaje en Loreto). Sobre estos temas discutimos con Fabiola Muñoz Dodero y Mario Bazán Borja en la reciente mesa redonda organizada por El Comercio y Libélula.

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