Por Luis Miguel Castilla

Transcurridos 4 meses de gestión del nuevo gobierno, el presidente está más preocupado por evitar una vacancia que por gobernar. No hay un rumbo claro y pese a esgrimir políticas redistributivas a “favor del pueblo”, lo único evidente es el sesgo asistencialista, el copamiento político de ciertas entidades públicas, mensajes erráticos y el favorecimiento de intereses puntuales de grupos como los transportistas informales, cocaleros o sindicatos de maestros.

Lo más reciente es el involucramiento de personas allegadas al presidente en supuestos actos de corrupción. El MEF pinta una ficción de progreso económico apoyado en el rebote estadístico y los altos precios de las materias primas. Nada respecto a la generación de empleo. Este es el escenario actual en el que 65% de la población desaprueba la gestión del presidente Castillo, decepcionando especialmente a los que creían que se venía un cambio que los favorecería. Lamentablemente todo lo contrario.

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