Por Luis Miguel Castilla

Sintomático de los tiempos que vivimos es el hecho que dos de cada tres peruanos siente que el país está retrocediendo, percepción de desesperanza no vista en 30 años. Recordemos que en 1991 el Perú enfrentaba una de las crisis más agudas de su historia con una depresión económica, hiperinflación y terrorismo descontrolado.

En las últimas 3 décadas hemos enfrentado crisis externas y políticas, e incluso una pandemia con inmensos impactos sociales y económicos; sin embargo, la mayoría de ciudadanos veíamos el futuro con optimismo y confiábamos en nuestro capacidad de salir adelante. Ahora la situación es muy distinta.

Pese a tener una situación externa de bonanza en los precios de los metales (que parece estar llegando a su fin), el pesimismo se cierne sobre la mayoría de ciudadanos ante una gran desconfianza hacia las autoridades que nos gobiernan.

La clase política es repudiada por la mayoría de personas encuestadas. Por un lado, el gobierno no ataca los problemas más acuciosos de la población, estando en vuelto en escándalos de corrupción y motivado por favorecer intereses puntuales de grupos informales.

Por el otro, un gran segmento del Congreso no ha cumplido con la labor de legislar con un mínimo de calidad regulatoria y no logra ejercer plenamente el control político que la ley le confiere. Estamos pues entrampados en un mal equilibrio, cuya salida no se ve cercana.

Se requiere liderazgo y desprendimiento para abordar las reformas pendientes, incluyendo la política, la institucional para lograr encender los motores del crecimiento nuevamente y retomar el rumbo que lamentablemente se ha perdido. Lo último que debiera hacer la población es ponerse de lado y caer en la indiferencia. Todos podemos y debemos contribuir a poner el hombro y salir de esta penosa situación.

Puede ver la entrevista completa en Canal N: Luis Miguel Castilla: “El gobierno va hacia un fracaso rotundo y va tomar años recuperarse”