Por Luis Miguel Castilla

Claramente que en materia de política laboral y previsional hay importantes desencuentros al interior del gobierno. Por un lado, el Ministerio de Trabajo está empeñado en sacar contra viento y marea su “Agenda 19” que con toda seguridad precarizará aún más al mercado de trabajo. Además, la misma ministra del sector (desdoblándose como Congresista) apunta a desbaratar el sistema privado de pensiones permitiendo el retiro del 100% de los fondos previsionales.

Por el otro, el Ministerio de Economía y Finanzas saca posiciones contrarias en ambos ámbitos apelando a la racionalidad técnica. Pese a estos esfuerzos, pareciera que la posición del gobierno es ser lo más populista posible para intentar frenar la caída en picada de la aprobación presidencial ante las graves acusaciones de corrupción que lo arrinconan y el desgobierno generalizado existente. La ministra de Trabajo no muestra el más mínimo interés o voluntad de entender que la generación de empleo NO de decreta y que el problema central que enfrenta el país es la elevada informalidad (que se agudizará por las propias medidas sobre tercerización, salario mínimo y negociaciones colectivas). Muestra también un total desprecio por los millones de peruanos que no cuentan con un saldo en su cuenta previsional y que sin duda se quedarán sin pensión a futuro.

Parece creer que el Estado bancará estas obligaciones sin considerar la carga fiscal que esto impondría en las futuras generaciones. Lamentablemente no hay suficiente masa critica que se pronuncie en contra de estos despropósitos y la cuenta la pagaremos todos los peruanos y las próximas generaciones.

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