Por Daniel Alfaro

En el Perú, más de dos millones de estudiantes están en zonas rurales. Cifra que se aproxima al 25% de la matrícula nacional. Lamentablemente, un estudiante rural tiene menos oportunidades y tiene que luchar el doble para alcanzar las metas trazadas a nivel profesional.

Una de las mayores injusticias del país es obstaculizar el futuro de sus ciudadanos a tan temprana edad. La salud física es importante y debe encontrar siempre un balance con la emocional. Es primordial velar por el desarrollo integral de cada menor, desde la educación inicial del mismo.

Los estudiantes rurales sufren varias dificultades como la infraestructura, la distancia hacia la escuela, varios grados en una misma aula, pocos docentes, entre otros. Del otro frente, los profesores tienen muchas tareas a la vez. Cumplen roles administrativos y cumplen roles de liderazgo en sus escuelas, y algunos en sus comunidades también.

La educación rural nunca fue un problema, siempre fue una gran oportunidad para una real transformación del país. Necesitamos generar igualdad de oportunidad sin importar el lugar de nacimiento es un paso necesario para fortalecer la cohesión social.

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