Por Roxana Barrantes

El título de esta nota debería ser el lema de la cumbre de la tierra en Lima en 2032, cuando nuestros logros en la gestión social y ambiental para el aprovechamiento de nuestros recursos naturales hayan conseguido desplazar a Río de Janeiro como capital mundial de la cumbre de la tierra.

¿Podemos tener el sueño de poner en valor nuestros recursos naturales, para que contribuyan al desarrollo sostenible al mismo tiempo que garantizamos la protección de los derechos de todos? Dicen que soñar no cuesta nada, pero volver los sueños en realidad sí que cuesta y mucho. Para empezar, tenemos que partir de un diagnóstico a fin de poder atacar las causas y solucionar los problemas

Lo que se encuentra hoy son grandes retrasos en la ejecución de proyectos importantes, desencuentros entre los promotores de éstos y los ciudadanos de los territorios adyacentes, y escasa transparencia y trazabilidad. Junto con ello, identificamos una infinidad de instituciones públicas con injerencia en la gestión de nuestros recursos naturales, con diferentes competencias, fortalezas institucionales, y plazos para resolver. Asimismo, hallamos un conjunto de actores con grandes diferencias en perspectivas y niveles de confianza entre sí; y un potencial minero, de hidrocarburos, y forestal que puede, siendo bien manejado, contribuir de manera significativa a mejorar la vida de todos.

Pero, ¿por dónde empezamos? Para su nivel de contribución histórica, es sorprendente que como país no tengamos una política de Estado para el desarrollo minero, (por cierto, tampoco existe una para hidrocarburos).

Tenemos una política nacional forestal, pero no de Estado, y su ritmo de implementación deja mucho que desear. En estos tres sectores, necesitamos políticas de Estado de manera urgente.

El proceso de construcción de políticas de Estado tomará tiempo porque es necesario construir los consensos imprescindibles para sostener la implementación de las políticas en el largo plazo.

¿Qué proponemos?

Mientras se avanza, la meta urgente para los primeros 100 días de gobierno, es establecer mecanismos de coordinación fluidos entre las diversas entidades con injerencia en el desarrollo de los tres subsectores. Estos mecanismos tienen que estar liderados por una entidad del Poder Ejecutivo.

Dado el apremio, es preciso fortalecer las mesas ejecutivas que hoy conduce el MEF y, desde el lado sectorial, implementar la VUD -Ventanilla Única Digital-, que permita hacer un seguimiento del estado de los procedimientos. Junto con ello, asegurar que todas las entidades tienen los recursos humanos necesarios para cumplir con los plazos otorgados para sus evaluaciones.

En minería e hidrocarburos, tenemos que priorizar una mirada territorial del desarrollo. Los nuevos proyectos tienen que insertarse desde su concepción en los planes de desarrollo local y regional, lo que está atado a que se coordine desde un inicio con las autoridades locales. Esta propuesta acompaña aquella de fortalecer la mesa ejecutiva minero-energética, de tal modo de liderar la articulación entre el Gobierno central, los Gobiernos sub nacionales, los actores locales, y los líderes de los proyectos, para garantizar una ejecución en ritmos apropiados y con activa participación local.

Fomentar la exploración es una necesidad si buscamos poner en valor los recursos minero-energéticos.

En minería, alineados con la propuesta de la Comisión para el Desarrollo Minero sostenible (CDMS), la exploración puede fomentarse si se combinan dos instrumentos actualmente en vigencia: el acuerdo previo y la consulta previa. El acuerdo previo se logra entre quienes son titulares del derecho a la superficie y los titulares del derecho de concesión, de manera privada sin intervención pública. La consulta, por su parte, se encuentra regulada. En la combinación propuesta por la CDMS, las negociaciones privadas se realizan con presencia del Estado y cumpliendo con los estándares de la consulta previa, de ser el caso. Otro motivo más para reforzar las mesas ejecutivas como instancia líder de coordinación.

Realizar el potencial minero en nuestro país requiere de un par de medidas adicionales que recogen la necesidad de recuperar la confianza en el Estado. De un lado, es preciso sincerar la competencia sobre la pequeña minería y minería artesanal y de pequeña escala a la capacidad de los Gobiernos Regionales. Se propone reducir el umbral a partir del cual se considera como mediana una operación minera, lo que requiere un cambio en la ley de minería. De otro lado, es fundamental priorizar la gestión de los pasivos mineros huérfanos, de tal modo de emprender su remediación o aprovechamiento en el más breve plazo posible.

Cuando de hidrocarburos se habla, somos el peor ciego ya que suele perder de vista a nuestra empresa pública PetroPerú. Cuenta con una ley para modernizarla, llevarla a alcanzar estándares de eficiencia con el ingreso de un socio estratégico que pueda inyectarle capital, ahora que toda su capacidad de endeudamiento se encuentra comprometida en el proyecto de modernización de la refinería de Talara. La propuesta es sencilla: cumplir con la ley para lo cual se requiere de un sólido respaldo político a un nuevo directorio que tenga exclusivamente ese encargo.

Pero los recursos no renovables son solo una parte de nuestra riqueza de capital natural. También tenemos al sector forestal. Es posible ampliar el aprovechamiento de los bosques de producción permanente a través de nuevas concesiones con fines maderables, mejorando procedimientos que ya se encuentran emitidos. Junto con ello, es importante que las regiones, que tienen la competencia sobre la gestión forestal, culminen con los procesos de zonificación. La región San Martín es la única que ha terminado este proceso, por lo que se propone implementar un proyecto piloto para evaluar los criterios para calificar áreas como de potencial para plantaciones y recomendar las especies forestales que deben instalarse en cuáles áreas y a qué escala.

El sector forestal ofrece la oportunidad de combinar mecanismos de aprovechamiento con aquellos vinculados a la participación en los mercados de carbono. En los primeros 100 días del nuevo gobierno, será fundamental que el MINAM implemente un sistema para la gestión de medidas de mitigación, así como culmine la preparación del esquema único de anidación para la Reducción de emisiones de la deforestación, degradación forestal, manejo forestal sostenible, mejora y conservación de contenidos de carbono forestal (REDD+).

Lograr el sueño requiere priorizar acciones para sentar las bases de una gestión sostenible de nuestros recursos naturales. Las aquí detalladas son solo las más urgentes y críticas para alcanzar el objetivo de convertirnos en un ejemplo mundial de gestión sostenible de nuestros recursos naturales.