Por Daniel Alfaro

A la emergencia le falta urgencia. Luego de que el gobierno, en su Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo, comunicó que el 50% de escuelas regresaría a la semipresencialidad o presencialidad en julio de 2022, la premier Mirtha Vásquez, durante su discurso de investidura, duplicó ese pronóstico a un 99% de escuelas que atenderán plenamente ese mismo mes, sin precisar metas intermedias para este año o para el inicio del año escolar en 2022. Tampoco lo precisó el ministro de Educación, Carlos Gallardo, en una reciente conferencia donde abordó este tema. 

La urgencia por un pronto retorno tiene bases en la evidencia internacional que no encuentra un consecuente incremento de los contagios por la apertura de las clases y, además, alerta sobre los altos costos de seguir con las escuelas cerradas. A pesar de ello, países como el Perú siguen retrasando un pronto regreso a clases. Según un reporte de Unicef de octubre, el Perú se ubica en la cola de los países latinoamericanos con un 4,4% de estudiantes con clases presenciales frente a países como Chile o Argentina, con 88% y 94%, respectivamente. 

Las estrategias del Ministerio de Educación y de los gobiernos regionales por un pronto regreso a clases deben tener las prioridades claras y, sobre todo, sus líderes tendrán que demostrar una mayor capacidad para convocar y reunir esfuerzos de toda la sociedad con el fin de alcanzar una meta a la altura de las circunstancias: 100% de escuelas con retorno pleno en marzo de 2022. Frente a ello, en Propuestas del Bicentenario recomendamos considerar las siguientes acciones:

  1. Incrementar sustancialmente la cantidad de instituciones educativas que retornan a clases antes que termine el año: según el reporte del Minedu del 15 de octubre, se cuenta con 96,578 instituciones educativas habilitadas para iniciar el proceso de retorno a clases (es decir, cuentan con bajos indicadores de riesgo de contagio en sus distritos), pero solo 8,887 instituciones han regresado a alguna forma de presencialidad, con una marcada concentración en lo rural de 94.4%. Y si bien el número de escuelas que regresaron a la semipresencialidad creció en 48% del 1 de setiembre al 15 de octubre, tan solo representan el 8% del total de instituciones educativas.
    Es preciso anotar que el comportamiento no ha sido homogéneo en el país y que, por ejemplo, las regiones de Amazonas, Loreto y Ucayali, durante el mismo lapso de tiempo, alcanzaron los mayores porcentajes de retorno: 32%, 58% y 42%, respectivamente. Incluso, el gobernador regional de Cajamarca, Mesías Guevara, anunció que en noviembre se iniciará el regreso de todas las escuelas que cuenten con las condiciones necesarias, ahora es de 16%.
    De este modo, será necesario focalizar esfuerzos para cumplir con las condiciones de bioseguridad en las escuelas, cuya conexión a servicios públicos e infraestructura es precaria. Ante ello, la Premier Vasquez anunció también en su discurso de investidura la transferencia de 297 millones de soles para mantenimiento y acondicionamiento de locales y 291 millones de soles para la adquisición de kits de higiene y mascarillas, montos que se asume serán adicionales a los cerca de 480 millones de soles dispuestos en el Plan Nacional de Emergencia Sanitaria para fines similares.
  2. Realizar una fuerte campaña de comunicación. Además de las condiciones de bioseguridad, existen las sociales por las cuales las familias también deben estar de acuerdo con el retorno a clases. Así, para despertar la confianza suficiente se deben dar pasos firmes como la vacunación de mayores a 12 años a partir del 5 de noviembre, según un reciente anuncio del Ministerio de Salud. Comunicar estos avances, junto con la mayor inversión en mantenimiento de las escuelas, deberían incrementar la disposición de las familias por retornar: según el Ministerio de Educación, actualmente es de 60%, cifra que ha venido creciendo a lo largo del año.
    Los docentes y personal administrativo de las escuelas son otros actores clave dentro de la estrategia de comunicación. Si bien no fueron priorizados en la primera línea de vacunación como sí sucedió con el personal de salud, su inoculación se aceleró desde el 3 de septiembre cuando se decidió darles una prioridad nacional. Actualmente, se cuenta con el 84% de docentes y administrativos con dos dosis y 91% con una sola dosis. A pesar de ello, según el Ministerio de Educación, solo el 56% de docentes regresaría a la presencialidad si el próximo mes se autoriza. Urge, entonces, una comunicación asertiva que disipe sus dudas y los acompañe a un pronto regreso a clases.
  3. Fortalecer la educación privada, que fue la más golpeada por la pandemia. Durante el año 2020, la matrícula en escuelas privadas cayó en 8%, mientras que en las escuelas públicas subió en 5%. Ello se puede explicar por una acelerada migración producto del cierre de escuelas privadas o la disminución de los ingresos en los hogares a causa del desempleo.
    Como resultado, se tiene un mayor hacinamiento de la escuela pública, lo cual dificulta seguir incrementando la inversión por alumno. Si bien es deseable que cada vez más ciudadanos asistan a una escuela pública de calidad y así fomentar una mayor cohesión social, la poca capacidad financiera y logística de albergar más alumnos en el corto plazo iría en contra de su derecho a una educación de calidad.
    De este modo, las acciones puntuales podrían ir desde ampliar las posibilidades de financiamiento de las escuelas con créditos blandos para que realicen las inversiones necesarias en bioseguridad sin afectar el monto de las pensiones hasta subsidiar alumnos en estas escuelas, sobre todo aquellos que tienen que recorrer largas distancias exponiéndose en mayor medida al riesgo del transporte público.
  4. Acelerar el retorno en la educación superior para promover la permanencia y apostar por formar las competencias pertinentes para la necesaria disminución del desempleo en el mediano plazo. Así, en el 2020, según el Ministerio de Educación, la tasa de deserción de los universitarios descendió de 18,3% durante el primer semestre a 16.2% para la segunda mitad del año. Y en el caso de los institutos, la matrícula en 2020 también cedió en la educación superior tecnológica y técnico-productiva con 18.6% y 1%, respectivamente.
    Lo más doloroso en la educación superior ha sido la caída en la transición de secundaria a la superior que pasó de 36.6% en 2019 a 20.8% en 2020, lo cual reduce sustancialmente las oportunidades de un importante grupo poblacional. Ante ello, es importante resaltar el anuncio de la Premier Vásquez respecto a la asignación de 937 millones de soles para la continuidad de más de 50,000 becarios para la educación superior, con un 20% destinadas a estudiantes afectados por la Emergencia Sanitaria, y la oferta de 13,890 nuevas becas para Beca 18 y Beca Permanencia.
    Esta propuesta, si bien loable, no será suficiente para reforzar el tránsito a la superior para una mayor proporción de la población. En este sentido, será preciso que el Ministerio de Educación amplíe información sobre otro anuncio de la premier: la nueva Estrategia “Somos Promo” que busca la conclusión oportuna de los estudiantes de la educación básica, condición necesaria para seguir estudios superiores.

En conclusión, urge un retorno a clases por los altos costos que implica tener las escuelas cerradas para el bienestar de cada estudiante y las posibilidades de desarrollo del país. No existe justificación que siga demorando este regreso. Por un lado, se deben mejorar las condiciones de bioseguridad de las escuelas y completar la vacunación de docentes y administrativos, mientras que por otro se debe fortalecer el liderazgo del Ministerio de Educación y, sobre todo, de los gobiernos regionales para generar la confianza suficiente en las familias por un pronto regreso. Su capacidad de convocatoria debe motivar que medios de comunicación, empresarios, iglesia y sociedad civil, en general, apoyen decididamente esta ambiciosa meta: 100% de escuelas con presencialidad para el inicio del año escolar 2022.