Por Luis Miguel Castilla.
Una nueva gestión en el MEF representa una oportunidad para dar el golpe de timón que la economía necesita con urgencia. Es evidente que un recambio ministerial no garantiza mayor efectividad ni la consecución de resultados, pero ayuda a replantear una nueva estrategia y, especialmente, no repetir los errores cometidos. A favor del nuevo titular del MEF está su reconocida trayectoria en la administración pública y experiencia como gestor de una región, al haber sido gobernador de Amazonas. Esto le deberá imprimir nuevos aires a la conducción de la política económica. Recibe una economía que está saliendo de una recesión y que no experimentará un Niño global severo, y una inflación bajo control (gracias a la intervención del BCR).
Principales retos del nuevo Ministerio de Economía y Finanzas
Los principales retos del nuevo MEF son recuperar la confianza y el optimismo de los agentes económicos (con más noticias positivas como el reciente destrabe de la ampliación de Antamina), llevar a cabo una consolidación de las finanzas públicas que le permita cumplir las reglas fiscales y lidiar con una serie de contingencias que afectan al erario, como las advertidas por el Consejo Fiscal. Estas no son alertas que pueden ser tomadas a la ligera porque pueden mellar la fortaleza de las finanzas públicas y seguir minando la credibilidad del MEF. Estas contingencias tienen diversas fuentes y son complejas de encarar: Petroperú, controversias y arbitrajes internacionales con inversionistas, legislación populista de un Congreso voraz y sin escrúpulos.
Coordinación y apoyo del Ministerio de Energía y Minas
Encarar estos retos demandará no solo contar con el respaldo de la Presidenta y el Premier, sino mayor consistencia y trabajo conjunto al interior del gabinete. En este sentido, resulta muy positiva la designación de un nuevo ministro del MINEM con la experiencia de Rómulo Mucho para avanzar con la reestructuración de la estatal petrolera y contribuir al destrabe de importantes proyectos mineros.
Desafíos de seguridad y necesidad de reformas
Más allá de estos cambios, lo cierto es que estas autoridades seguirán enfrentando importantes restricciones políticas derivadas de la debilidad del régimen y su permisividad ante el Congreso. Adicionalmente, hay una crisis de seguridad y ola de criminalidad que afecta al país y que impone una prima de riesgo para invertir en el Perú. El avance del crimen organizado y las economías ilegales son problemas graves que limitan cualquier viso de recuperación. Revertir esta situación depende de la acción coordinada de los poderes del Estado y una mayor efectividad de las fuerzas del orden. En este frente no hay rumbo y eso limitará la magnitud de la recuperación económica.
No se puede perder de vista también el mediano plazo y para ello urgen reformas que eviten que el país se estanque y eso pasa por plantear acciones concretas en diversos planos, como la competitividad y la productividad.