Por Luis Miguel Castilla
 

El Congreso sigue en modo “populismo desmedido” y aumentará este accionar a medida que se acerquen las próximas elecciones. Una bancada activa en la materia de proponer leyes aprovechándose de coyunturas complejas ha sido Podemos. Recordemos que la mayoría de siete retiros de los fondos privados de pensiones fue liderada por esa bancada en el Parlamento, apelando a ayudar a las personas afectadas por la crisis económica generada por la pandemia. Incluso años posteriores a la crisis sanitaria, se ha continuado apelando a ese móvil, sin importar que se favorecía de manera regresiva a los afiliados formales que mayor saldo tenían y no a los más desfavorecidos, que terminaron sin un sol para hacer frente a sus gastos futuros cuando lleguen a la vejez. Otro ejemplo ha sido el de acompañar proyectos de ley que perforaban los ingresos tributarios, otorgando exoneraciones y regímenes preferenciales a grupos particulares sin que hubiera justificación técnica alguna. 

Impuesto a las empresas formales: un doble rasero 

Ahora, sin pudor alguno, esa agrupación política pretende crear un impuesto nuevo para que lo paguen las empresas formales, so pretexto de contar con mayores recursos para luchar contra la inseguridad ciudadana. En este caso, hay un evidente doble rasero porque, por un lado, se apoya la prórroga del Reinfo (posiblemente calculando el caudal de votos que está en juego), desconociendo los efectos perversos que ese registro ha tenido para escudar las actividades delictivas de grupos de mineros ilegales que acechan al país. En el colmo del cinismo, ahora plantea crear una especie de impuesto a la riqueza para financiar el costo de la guerra contra la violencia. 

Deficiencias en la gestión del presupuesto para seguridad 

Respecto a esto, se deben tomar en cuenta ciertas consideraciones. En primer lugar, la crisis de inseguridad no se debe a falta de recursos públicos para dicho fin. El presupuesto de orden y seguridad interna alcanza S/ 16,000 millones (el triple de hace 10 años) y se tiene la peor ejecución del Gobierno, incluidas comisarías paralizadas y sobrecostos abultados. El problema es de una gestión deficiente e inestabilidad crónica en la conducción de ese sector. 

Carga tributaria y el impacto en las empresas privadas 

Además, se desconoce que existe una elevada carga tributaria que tienen las empresas formales del país. Si hubiera que recaudar más recursos, es preferible mejorar la fiscalización para captar los bolsones de evasores. Por último, y quizás más delicado, es que se desconoce que las empresas privadas formales se han visto obligadas a incrementar significativamente las partidas dedicadas a la seguridad particular. Cálculos muestran que el gasto en seguridad privada equivale hoy al monto asignado por el Estado para luchar contra la inseguridad. En otras palabras, de facto, ya se creó un impuesto nuevo que detrae de los recursos que podrían utilizarse para usos más productivos, como la creación de empleo. 

Propuestas electorales sin fundamentos técnicos 

Estamos, pues, ante grupos políticos que utilizan problemas nacionales para plantear soluciones que lucen atractivas en términos electorales, pero que son un total despropósito por donde se les mire. 

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