Por Luis Miguel Castilla

El gobierno de Trump, en dos semanas, está cumpliendo muchas de las promesas electorales que lo retornaron al poder. Bajo la consigna de fortalecer la economía estadounidense, la nueva administración está haciendo uso extensivo de incrementos arancelarios con sus principales adversarios, como China (a quien ya le impuso un alza del 10 % a diversos productos), conatos de incrementos arancelarios del 25 % a sus principales socios comerciales, Canadá y México, y amenazas a los países que no se alineen con sus objetivos de política migratoria, como Colombia. Los acuerdos comerciales bilaterales vigentes no son un obstáculo debido a la utilización de una ley que le otorga poderes económicos especiales en caso de emergencias nacionales. 

Factores detrás del proteccionismo comercial de EE. UU. 

La motivación de erigir barreras al comercio internacional responde a tres factores, a saber: 

  1. El gobierno de EE. UU. entiende el comercio internacional como un juego de suma cero, es decir, solo si mantiene un superávit comercial a su favor lo considera justo para sus intereses nacionales. En otras palabras, aquellos países con los que mantiene relaciones deficitarias deben ser penalizados a través de incrementos arancelarios. 
  2. Considera que los incrementos arancelarios (impuestos a las importaciones) permitirán recaudar ingresos fiscales a favor del fisco estadounidense, lo que permitirá reducir su déficit fiscal. 
  3. Las amenazas de incrementos arancelarios son utilizadas como herramientas de negociación en diversos temas de interés nacional para los norteamericanos. Lo que marca la pauta es el objetivo transaccional de la administración republicana, que pretende tener “la sartén por el mango” para doblarle la mano a cualquier país que no se subordine a los designios estadounidenses. 

Posible impacto de la política comercial de EE. UU. en el Perú 

Respecto a nuestro país, el hecho de mantener un déficit comercial a favor de EE. UU. nos da una tregua inicial. Sin embargo, tal como lo anunció el enviado especial de la Casa Blanca para América Latina, el Perú estaría en la mira por la creciente presencia de inversiones chinas en sectores sensibles para la seguridad nacional estadounidense, como es el caso del puerto de Chancay. Si bien este puerto es una promesa a futuro, el recelo estadounidense viene de tiempo atrás, pese a que los promotores peruanos del puerto inicialmente tocaron las puertas de inversionistas americanos para financiar ese proyecto sin lograr interés alguno. 

Escenarios de presión comercial sobre el Perú 

Si bien no podemos descartar que seamos obligados a reducir la presencia de inversión china en nuestro país a través de medidas arancelarias, lo más previsible es que, a lo mucho, seamos presionados por medio de restricciones paraarancelarias, condicionamientos a la cooperación en materia de seguridad interna o vetos a nuestra adhesión a la OCDE. 

Necesidad de cautela y pragmatismo ante la nueva realidad 

Esta situación podría fácilmente darse y tendría efectos perjudiciales para nuestro país. Esa es la nueva realidad que tendremos que encarar, por lo que urge mucha cautela y pragmatismo de parte de nuestras autoridades. 

Lee aquí su columna publicada en Gestión:

Mira aquí el capítulo de nuestro podcast sobre el impacto de Trump en Perú: