Por Luis Miguel Castilla
Al cumplirse 30 días de asumir la cartera, la nueva gestión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha empezado con un equipo prácticamente nuevo y con la clara meta de posicionar a la inversión privada como el motor del crecimiento. Las primeras acciones del ministro Salardi han sido apostar por una desregulación que acelere el cierre de brechas de infraestructura a través de Asociaciones Público Privadas (APP) y Obras por Impuestos (OxI), un fortalecimiento de Proinversión, un claro acercamiento a los gremios empresariales (incluyendo su participación en un roadshow empresarial minero en Canadá), una proyección ambiciosa de crecimiento del PBI de 4% para este año y un compromiso con reducir el déficit fiscal de 3.7% a 2.2% del PBI. Esto le ha valido una buena aceptación y un desmarque de la gestión anterior.
Proyección de crecimiento y riesgos externos
Las críticas iniciales han venido respecto al grado de optimismo de alcanzar la nueva proyección de crecimiento, ya que ni el BCR ni analistas privados apuntaban a una proyección muy por encima del 3% este año. Si bien hay elementos para acelerar más la tasa de crecimiento, entiéndase altos precios de los commodities, buen inicio de la inversión pública, crecimiento inercial de la mayoría de sectores, mayor crecimiento del crédito al sector privado, bajas tasas de interés, etc., hay también factores de incertidumbre respecto a shocks siempre imprevistos. Tres saltan a la vista: el inicio de la guerra comercial desatada por EE. UU., el cierre temporal de docenas de centros comerciales tras el penoso accidente en Trujillo y la alerta de Niño Costero. Estos eventos pueden dificultar el cumplimiento de la meta más agresiva, y el costo sería una eventual pérdida de credibilidad del MEF. Resulta prematuro señalar tajantemente si se cumplirá o no, y las proyecciones del BCR serán un buen indicador de cómo vienen las cosas.
Desafíos en la reducción del déficit fiscal
La meta que sí parece más cuestionable es la reducción del déficit fiscal. El MEF apuesta al mayor crecimiento económico para generar mayores ingresos tributarios y una regularización excepcional del impuesto a la renta de empresas mineras. No obstante, aquí las presiones de gasto público siguen al alza y se exacerbarían a medida que nos acerquemos a las elecciones (incluidos nuevos pedidos de liquidez por parte de Petroperú, pese a la negativa inicial del ministro), y los pedidos de tratamientos tributarios preferenciales de algunos sectores pueden mermar los ingresos del fisco. En este sentido, el MEF debe ser mucho más cuidadoso en evitar ceder a las presiones de toda índole que intentarán aprovecharse de la coyuntura para llevar agua a su molino. La capacidad política que se demuestre será clave para que el MEF empiece a retomar el sitial que tuvo en el pasado.
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