Por Luis Miguel Castilla
La política definitivamente afecta la economía, y tres canales que se han exacerbado en el país son: la excesiva rotación de autoridades, el gran cortoplacismo que caracteriza la agenda pública y la producción de leyes por el Congreso que vulneran aspectos clave del manejo económico. Esto último es uno de los más perniciosos porque ha ido de la mano del retroceso del peso que tenía la tecnocracia para limitar los excesos de los políticos de turno, o al menos intentar hacerlo. Hoy prevalece un desprecio hacia la opinión técnica de entidades especializadas, que incluso ha llegado al punto en que las máximas cortes del Perú, como el Tribunal Constitucional, han dejado de ser el filtro tradicional que ponía orden en aspectos cruciales, como la defensa de preceptos constitucionales, como la iniciativa de gasto del Legislativo.
Legislación perjudicial y ausencia de reformas urgentes
Al iniciar la segunda legislatura del presente período congresal (2024-2025), tenemos un aluvión de proyectos de ley que buscan ser dictaminados y convertidos en ley, los cuales claramente perjudican el manejo de la hacienda pública o persisten en torpedear lo que queda de nuestra precaria seguridad social, por solo poner un par de ejemplos. Ni hablar de cambios normativos urgentes que se hubiesen requerido para luchar contra la corrupción, la inseguridad ciudadana o para contar con mejores reglas electorales de cara a los venideros comicios del año entrante. Lo que prevalece es la voluntad de legislar con nombre y apellido para grupos específicos y perpetuar prebendas o tratamientos especiales para informales y perpetradores de ilicitudes.
Creciente debilitamiento de las finanzas públicas
Dos rubros particularmente nocivos han sido las iniciativas que crean nuevas responsabilidades de gasto público o que perforan los ingresos permanentes que tiene el fisco. No solo se debilitan las finanzas públicas, sino que, en la creación de nuevas universidades estatales, por ejemplo, se juega con el capital humano de cientos de miles de jóvenes que no accederán a un puesto de trabajo que requiere de aptitudes mínimas. El gasto corriente sigue creciendo exponencialmente, y esto hace casi imposible cumplir con las reglas fiscales vigentes, que han asegurado en el pasado una solvencia para el Estado peruano que puede financiarse a largo plazo bajo condiciones favorables.
El avance del mercantilismo y los privilegios tributarios
A la vez, una creciente ola mercantilista tiene ahora una llegada mayor al poder político e intenta otorgarse una serie de beneficios tributarios que, en la mayoría de casos, representan un subsidio ciego del erario a los márgenes empresariales en ciertos sectores. Con el pretexto de ganar competitividad o impulsar determinadas nuevas actividades, hay un listado de pedidos que están teniendo eco en el Congreso (e incluso en el propio Ejecutivo).
Riesgo de erosión de la estabilidad económica
La combinación de esta ola de pretensiones legislativas atenta contra uno de los principales cimientos de nuestra economía: el manejo responsable de las finanzas públicas. Por ahora, tenemos un enorme riesgo de erosionar esta fortaleza si persiste la agenda que hoy tiene el Congreso ante sí.
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