Por Melany Ferreyra
 

Aunque Junín ha logrado reducir su tasa de pobreza al 18.5% en 2024, por debajo del promedio nacional, persisten brechas críticas en el acceso a servicios básicos. Solo el 37.6% de hogares tiene cobertura completa de agua, saneamiento, electricidad, telefonía móvil e internet. Esta realidad evidencia que la mejora en los ingresos no siempre se traduce en una mejor calidad de vida, especialmente cuando los proyectos de infraestructura enfrentan retrasos prolongados. Cerrar estas brechas debe ser una prioridad para todos los niveles de gobierno. 

Lee aquí su columna publicada en Correo (Huancayo):