Por Claudia Benavides
El INEI ha publicado recientes resultados sobre indicadores clave del Desarrollo Infantil Temprano (DIT) en la Encuesta Demográfica y de Salud y Familiar (Endes), revelando retrocesos preocupantes en Junín: en 2024, la desnutrición crónica infantil llegó al 17.8% y la anemia infantil superó el 40%, cifras superiores a años anteriores. Aunque se registran avances en la cobertura de servicios como el control de crecimiento y desarrollo, suplementación con hierro y vacunación, estos aún no se traducen en mejoras sustantivas, debido a factores como la baja adherencia en el hogar y limitaciones en el acceso a servicios básicos como el agua segura. Ante ello, se requiere una acción articulada entre los tres niveles de gobierno y la población, priorizando no solo el acceso sino también la calidad de los servicios y el compromiso familiar para lograr un impacto real en la infancia.
Lee aquí su columna publicada en Correo (Huancayo):
