Por Luis Miguel Castilla

A pocos días de Fiestas Patrias, la coyuntura está marcada por la presión que ejerce la minería ilegal y los arreglos que los políticos están negociando para controlar la mesa directiva del Congreso y mantener sus cuotas de poder. Lamentablemente, estos años hemos sido testigos de cómo las prioridades son cortoplacistas y reformas en temas cruciales para el desarrollo y el bienestar de la ciudadanía no se priorizan. Hace ya mucho tiempo que el Perú carece de una visión nacional consensuada que establezca hacia dónde queremos ir en los próximos 20 o 30 años. Por el contrario, la gran mayoría de ciudadanos está atrapada en la inmediatez, buscando soluciones urgentes a la inseguridad o precariedad económica, en un contexto dominado por el clientelismo y la captura del Estado. 

Transformación digital como eje de desarrollo 

Si el Perú quiere recuperar una agenda de futuro y convertir la cuarta revolución industrial en una palanca de desarrollo, debe priorizar una nueva agenda centrada en su transformación digital. Si se quiere un futuro competitivo e inclusivo, no puede seguir perdiendo el tiempo y no adaptarse a la velocidad requerida ante los enormes cambios tecnológicos en curso. Más aún, es sabido que la inteligencia artificial (IA) puede ser una herramienta de equidad, al tener la capacidad de resolver desafíos reales: salud rural, informalidad, educación personalizada, etc. El reto es político, pero también cultural: pasar de pensar en “sobrevivir” a pensar en diseñar el futuro. 

Educación digital: una deuda urgente 

Las prioridades deben estar puestas sobre las tareas pendientes y no en un rosario de intervenciones populistas que buscan el rédito de corto plazo. En materia de educación, por ejemplo, debemos reconocer que solo el 2.7 % de estudiantes universitarios eligen carreras de ciencia y tecnología, y la educación básica no enseña pensamiento computacional ni habilidades digitales. Revertir esto demanda acciones concretas, tales como la inclusión de la IA en el currículo escolar desde primaria o la creación de becas y fondos especiales para estudiar ciencia de datos, robótica, computación, etc. 

Infraestructura para la innovación con IA 

En materia de infraestructura tecnológica, la mayoría de investigadores, emprendedores y MYPES peruanos no tienen acceso a datos, hardware o software necesarios para innovar con IA. Por ello, se requiere crear una plataforma nacional de datos abiertos, respetando la privacidad; financiar centros de cómputo de alto rendimiento regionales, entre otros aspectos. 

El desafío de adoptar la IA a tiempo 

El consenso es que países como el Perú tienen oportunidades si invierten en capacitación y digitalización, pero corren el riesgo de quedar rezagados si no lo hacen. Lo clave es qué tan rápido se adopta la IA a gran escala, cómo responden las autoridades con políticas de educación y empleabilidad, y la capacidad de adaptación de empresas y trabajadores. No podemos perdernos esta ola global que exige la máxima prioridad al más alto nivel político. La pregunta es si entenderá esto la clase política que nos gobierna. A juzgar por los últimos años, pareciera que no. 

Conoce más en su columna publicada en El Comercio: