Por Luis Miguel Castilla

Las nuevas proyecciones macroeconómicas del MEF publicadas en el Marco Macroeconómico Multianual 2025-2027 adolecen de los mismos sesgos registrados en los últimos años: supuestos sobreoptimistas sobre el crecimiento económico para poder proyectar mayores ingresos tributarios y sostener mayores niveles de gasto público. Esto es crucial porque estas proyecciones son el principal sustento de la ley de presupuesto del sector público para el 2026, proceso que formalmente se inicia en breves días en el Congreso de la República. Tradicionalmente, el MEF era muy conservador en sus proyecciones de ingresos y cualquier excedente nutría un mayor ahorro público. Sin embargo, en años recientes el MEF se encuentra subordinado al poder político y se ha mostrado mucho más permisivo con una postura fiscal expansiva que proviene de presiones políticas desde el Congreso y decisiones propias del Ejecutivo. 

Regreso a las reglas fiscales con inconsistencias 

Si bien resulta positiva la aspiración de volver a cumplir las reglas fiscales, tras años de incumplimiento, coincidimos con la crítica del Consejo Fiscal: el MEF no presenta proyecciones del todo consistentes. Esto se aprecia al subestimar la presión por un mayor gasto público a la que estará sujeta la hacienda en un año electoral. Los menores crecimientos de gasto público, tanto de consumo como de inversión, proyectados para el 2026 no parecen realistas en un año electoral, en el que las presiones serán enormes, especialmente tomando en cuenta que hay reelección parlamentaria. 

Contradicciones frente a la inseguridad ciudadana 

Además, si bien el MEF identifica el impacto económico adverso que tiene la inseguridad ciudadana en la economíamás de 20,000 millones de soles—, especialmente en las decisiones de gasto privado de consumidores y empresas, es inconsistente al prever que tanto el gasto privado se acelerará el año entrante. Haciendo una interpretación política, pareciera que el MEF está poniendo el parche en caso de que se registre un menor crecimiento económico a futuro, teniendo la excusa para justificar cualquier desviación en sus proyecciones. 

Desafíos fiscales y urgencia de reformas 

En síntesis, supuestos macroeconómicos sobreoptimistas y subestimación de riesgos fiscales (por contingencias asociadas a desastres naturales o pasivos contingentes de todo tipo, Petroperú incluido). Dicho esto, la economía sigue creciendo, aunque por debajo de su potencial, y la posición fiscal sigue siendo fuerte (en comparación con nuestros vecinos). Sin embargo, esto no debe dar pie a triunfalismo ni complacencia. En los últimos diez años, la deuda neta del sector público ha aumentado en más de 20 puntos porcentuales del PBI, por mayor endeudamiento nominal y una reducción de los activos del fisco. Esto nos hace más vulnerables ante shocks externos. Una tarea central es priorizar la consolidación de las cuentas públicas con medidas de ajuste y retomar una agenda de reformas pendientes para que el crecimiento potencial pueda aumentar a tasas más elevadas. Esta será la única manera de acelerar la reducción de la pobreza y recuperar los años perdidos. 

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