Por Juan José Collantes

Junín, eje que conecta la capital con la sierra y la selva central, enfrenta un serio estancamiento en su infraestructura vial, pese a su rol estratégico. Solo el 61% de sus vías nacionales están pavimentadas —muy por debajo del promedio nacional (83%)— y apenas el 13% de sus vías departamentales y vecinales cuentan con asfalto, lo que limita la competitividad de sectores como la minería, el comercio y la agricultura. A ello se suma una alta informalidad en el transporte (95%), que incrementa los riesgos en carretera, y un parque automotor en rápido crecimiento sin expansión vial, generando más congestión y mayores costos logísticos. Mientras el GORE plantea alcanzar 77% de pavimentación al 2040 y la nueva Carretera Central recién operaría en 2031, la brecha vial sigue siendo un obstáculo estructural para el desarrollo y la competitividad regional.

Lee aquí su columna publicada en Correo (Huancayo):