Por Daniela Santander
Lambayeque enfrenta una paradoja en materia de seguridad ciudadana: aunque menos personas reportan haber sido víctimas de delitos (16.9 % frente al 27.1 % nacional) y la población muestra una alta disposición a denunciar, la región presenta tasas elevadas de hurto y robo, además de una percepción de inseguridad persistente que alcanza al 87.8 % de los ciudadanos. Pese a contar con una dotación policial favorable —3.8 agentes por cada mil habitantes, por encima de La Libertad y Piura—, los operativos de la Contraloría revelan serias deficiencias en videovigilancia, serenazgo y equipamiento municipal, factores que limitan la capacidad de respuesta ante el delito. En conjunto, estos elementos reflejan un escenario donde la mejora en cifras no logra traducirse en una mayor sensación de seguridad.
Lee aquí su columna publicada en Semanario Expresión (Lambayeque):