Por Luis Miguel Castilla

La designación de Denisse Miralles como ministra de Economía y Finanzas llega en un momento en que el MEF parece más un espectador que un actor de peso. Durante años, esta cartera fue el baluarte técnico del Estado peruano, capaz de contener impulsos populistas y garantizar cierta estabilidad fiscal. Hoy, sin embargo, su influencia se ha erosionado entre cambios ministeriales, un Congreso voraz y un Ejecutivo sin rumbo.

Desafíos urgentes y un problema más político que técnico

La ministra Miralles deberá encarar varios desafíos, entre ellos un déficit fiscal persistente, gasto corriente en alza, inversión pública paralizada y la falta de decisión ante elevadas contingencias, como los continuos salvatajes ante la insolvencia de Petroperú, entre otros. Cada nuevo ministro promete “ordenar la casa”, y cada año la casa está un poco más desordenada. No por falta de diagnóstico, sino porque el problema ya no es técnico: es político.

Un discurso de disciplina fiscal sin poder real

El MEF puede hablar de disciplina fiscal, de priorizar adendas y transparentar presupuestos, pero ¿con qué poder real? En un contexto preelectoral, con parlamentarios promoviendo gastos sin financiamiento y gobiernos regionales ansiosos por gastar más, cualquier intento de austeridad es visto como un obstáculo. El discurso de “recuperar el peso institucional” suena noble, pero vacío si no hay un liderazgo político capaz de sostenerlo.

Solidez macroeconómica sobre un Estado frágil

Sí, el Perú mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos: deuda baja, inflación moderada y un crecimiento modesto. Pero bajo esa superficie se asienta un Estado frágil, con instituciones debilitadas y una economía cada vez más condicionada por el cálculo electoral.

El verdadero reto: devolverle al MEF su rol histórico

Miralles hereda un ministerio que debe administrar escasez en medio de abundancia de promesas. Su desafío no será técnico, sino político: hacer que el MEF vuelva a ejercer el rol que siempre ha tenido, no solo controlar los daños. Esperemos que su experiencia en la administración pública y su conocimiento del animal por dentro sirvan para enderezar el rumbo. No obstante, lo más importante es verla en acción ante el aluvión de demandas adicionales de mayor gasto público y agendas mercantilistas, ahora que el poder está totalmente en manos del Congreso y que el periodo electoral ya empezó.

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