Por Luis Miguel Castilla

Cada quinquenio enfrentamos la decisión de quién nos gobernará pero es difícil recordar una elección que coincida con múltiples crisis sincronizadas: económica, sanitaria y política. Hay una crisis de representatividad que se verá posiblemente reflejada en una fragmentación política en el Parlamento y una presidencia que partiría sin las mayorías necesarias para gobernar en un marco de estabilidad.

Al evaluar los planes de gobierno vemos que casi todos los partidos están imbuidos en una carrera populista de voracidad fiscal y ofertas mercantilistas de todo tipo. Incluso sin necesidad de cambiar el capítulo económico de la Constitución, como plantean algunos candidatos, anuncios de expropiación, regulaciones desproporcionadas y subsidios poco sostenibles lo único que harán es espantar a la inversión y retraer a los capitales externos.

Aunque siempre ha habido una moderación al ser elegidos, estamos ante un escenario impredecible con posibles consecuencias adversas para el país. Sin duda hay mucho qué hacer pero no cómo lo plantea la clase política. Tres décadas de esfuerzos por desarrollar al país y credibilidad en el manejo económico están en juego.

Conoce más sobre la reforma tributaria planteada por Luis Miguel Castilla en su columna de opinión del Diario Gestión.