Por Janice Seinfeld

El Perú está ad portas de celebrar elecciones generales. Pero, por primera vez en su historia, esto se dará en medio de una pandemia y atravesando la peor crisis sanitaria y económica de los últimos tiempos.

Este contexto impone desafíos excepcionales para el próximo Gobierno. Independientemente de quién resulte elegido, necesitará contar con propuestas técnicas concretas que le permitan tomar acciones rápidas y eficientes centradas en mejorar el bienestar.

Por eso nace “Propuestas del Bicentenario”, una iniciativa donde expertos en políticas públicas ponemos nuestros conocimientos y experiencia al servicio del país para contribuir con la institucionalidad y las políticas de Estado. Estamos seguros de que estos lineamientos permitirán atender los principales retos de nuestro desarrollo económico, social y ambiental. Los más urgentes y los de largo aliento.

En el sector salud, golpeado como nunca antes y fragmentado como siempre, la mirada debe reenfocarse hacia la prevención y la atención temprana. Esto implica fortalecer el primer nivel de atención en la salud para que los ciudadanos puedan prevenir tempranamente enfermedades, detectar algún problema y resolverlo a tiempo sin necesidad de llegar al hospital. Es decir, la mirada tiene que virar hacia cuidar la salud en lugar de curar enfermedades.

¿Qué proponemos?

Cuando hablamos de primer nivel de atención nos referimos a puestos de salud, centros médicos o policlínicos. Al tener un conocimiento cercano del perfil sociodemográfico y epidemiológico de la población a su cargo, pueden implementar de manera más efectiva actividades de carácter preventivo y promocional. Además, este primer nivel debe ofrecer atención ambulatoria, con médicos de familia y de las principales especialidades (en función al contexto sanitario local) que puedan acceder a tecnologías de laboratorio y diagnóstico por imágenes, y a las medicinas recetadas. Deben contar con el respaldo de hospitales asignados (segundo nivel de atención), que estén vinculados por un buen sistema de transporte y comunicaciones, y a los que puedan referir al paciente, de ser necesario. Estos, a su vez, deben poder derivar al paciente que así lo requiera a un tercer nivel de atención, compuesto por los hospitales de mayor complejidad.

Los peruanos estamos acostumbrados a que los hospitales sean los lugares de atención, cuando deberían recibir únicamente los casos que requieren alta especialización. El modelo del primer nivel de atención es mucho más eficiente, no solo porque exige menos recursos que el sistema hospitalario, sino porque usualmente quien acude a un hospital lo hace cuando su cuadro médico ya se ha agravado. Ciudadanos y Estado necesitamos cambiar este chip equivocado y, para eso, se requiere reenfocar el sistema de salud actual.